La profesora McGonagall se levantó de su asiento y cogió el libro. Cuando ya todos estaban pendientes de la estricta profesora, esta empezo a leer el segundo capitulo.
"El vidrio que se desvaneció.
-¿Por que alguien le pordria gorros a una pelota?
-Ni idea.- Contesto un hijo de muggles.
Pero por otro lado Harry, Hermione y Ron se empezaron a reir, los dos amigos conocian demasiado bien al azabache para saber que esa "pelota" era su primo. Pero no dijeron nada y siguieron riendo, mientras los demas los miraban extrañados y haciendole señas a la profesora para que leyese y asi descubrir de que se reian los amigos.
"pero Dudley Dursley ya no era un niño pequeño,"
Y todos comprendieron de que se reian el trio dorado y el Gran Comedor se lleno de risas y carcajadas. E incluso a muchos les parecio creer que el perro se estaba riendo.
" y en aquel momento las fotos mostraban a un chico grande y rubio montando su primera bicicleta, en un tiovivo en la feria, jugando con su padre en el ordenador, besado y abrazado por su madre... La habitación no ofrecía señales de que allí viviera otro niño."
-¿Y eso?, tu vives ahora con tus tios .-Dijo la señora Weasley convencida de sus palabras.
-Si, señora Weasley vivo con mis tios .-Dijo Harry con pesar.- Para mi desgracia.- Dijo en un susurro pero solo lo escucharon sus dos amigos.
"Sin embargo, Harry Potter estaba todavía allí, durmiendo en aquel
momento, aunque no por mucho tiempo. Su tía Petunia se había despertado y su voz chillona era el primer ruido del día.
—¡Arriba! ¡A levantarse! ¡Ahora!"
-Asi no se levanta a un niño.- Gritaron todas las madres del Gran Comedor disgustadas con la tia de Harry.
Harry se sonrojo un poco y se sorprendio por la rapidez con la que habian contestado las mujeres.
"Harry se despertó con un sobresalto. Su tía llamó otra vez a la puerta.
—¡Arriba! —chilló de nuevo. Harry oyó sus pasos en dirección a la cocina, y después el roce de la sartén contra el fogón. El niño se dio la vuelta y trató de recordar el sueño que había tenido. Había sido bonito. Había una moto que volaba."
El perro empezo a ladrar y Harry miro suplicante al director.
-Esta bien.- Dijo Dumbledore.- Sirius vuelve a tu forma normal.
Ante la incerdula mirada de aquellos que no sabian que el perro era nada mas y nada menos que Sirius Black, el perro se fue transformando. Habia un hombre en su lugar con el pelo por los hombros, los ojos grises y una gran sonrisa.
-Es Sirius Black, atrapadlo.- Grito alguien y todos los que conocian la incocencia del animago se levantaron con sus varitas en alto y se pusieron delante del supuesto asesino.
-Silencio.- Llamo la antencion el director.- Sirius Black es inocente y sera comprobado en el tercer libro, si no me equivoco
La mayoria del Gran Comedor lo miro incredulo y mas cuando Harry asintio y despues le dio un abrazo a Sirius. Todos volvieron a sus asientos tensos.
" Tenía la curiosa sensación de que había soñado lo mismo anteriormente.
Su tía volvió a la puerta.
—¿Ya estás levantado? —quiso saber.
—Casi —respondió Harry
—Bueno, date prisa, quiero que vigiles el beicon. Y no te atrevas a dejar
que se queme. Quiero que todo sea perfecto el día del cumpleaños de Duddy."
-Te hacia cocinar.- Gritaron todos horrorizados.
-Pero eso es peligroso, te puedes quemar con el aceite por ejemplo.- Dijo la señora Weasley enfadada y preocupada.
Por otro lado, los gemelos, Lupin y Sirius se habian reunido y murmuraban cosas que nadie conseguia escuchar, asi que todos continuaron con la lectura.
"Harry gimió.
—¿Qué has dicho? —gritó con ira desde el otro lado de la puerta.
—Nada, nada...
El cumpleaños de Dudley... ¿cómo había podido olvidarlo? Harry se
levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña de uno, se los puso. Harry estaba acostumbrado a las arañas, porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía."
Una nueva oleada de insultos y maldiciones mas fuerte que cualquier otra se escucho por todo el comedor. Harry habia bajado la cabeza, mientras escuchaba como todos gritaban e insultaban a sus tios. Sintio a sus dos amigos a los lados apoyandolo.
Sirius estaba enfurecido con el mismo por haber ido a por Pettegrew y no haberse quedado junto a Harry, por otro lado tambien estaba enfadado con Dumbledore por haber dejado a Harry en esa horrible casa.
Remus no se encontraba mejor, a pesar de que habia ido al ministerio para pedir la custodia de Harry, se la habian denegado por su condicion y Dumbledore le habia prohibido que contactara con el niño y el como un tonto le habia echo caso.
Cuando los gritos se calmaron todos enfurecidos se volvieron a sentar (pues la mayoria se habia levantado se sus asientos enfurecidos).
-Siento mucho que te tuviesemos que dejar en esa casa pero era necesario para protegerte y estoy seguro de que saldra en los libros.- Dijo el director, que se encontraba terriblemente triste y avergonzado.
Todos aun enfadados decidieron seguir la lectura.
"Cuando estuvo vestido salió al recibidor y entró en la cocina. La mesa
estaba casi cubierta por los regalos de cum pleaños de Dudley. Parecía que éste había conseguido el ordenador nuevo que quería, por no mencionar el segundo televisor y la bicicleta de carreras. La razón exacta por la que Dudley podía querer una bicicleta era un misterio para Harry, ya que Dudley estaba muy gordo y aborrecía el ejercicio, excepto si conllevaba pegar a alguien, por supuesto. El saco de boxeo favorito de Dudley era Harry,"
Todos gruñeron ante eso y vieron como de nuevo el cuarteto de bromistas se inclinaban ante un pergamino y cuchicheaban entre ellos. Los que los conocian sabian que no estaban haciendo nada bueno y eso les preocupo un poco.
"pero no podía atraparlo muy a menudo. Aunque no lo parecía, Harry era muy rápido."
Todo el equipo de Quidditch aplaudio a su rapido buscador.
"Tal vez tenía algo que ver con eso de vivir en una oscura alacena, pero
Harry había sido siempre flaco y muy bajo para su edad. Además, parecía más pequeño y enjuto de lo que realmente era, porque toda la ropa que llevaba eran prendas viejas de Dudley, y su primo era cuatro veces más grande que él."
-Ni siquiera ropa.- Dijo una enfada Nymphadora.
Y vieron como su pelo se ponia de un fuerte rojo. En el Gran Comedor habia un disgusto generalizado, incluso entre los Slytherin, que no esperaban que San Potter hubiera tenido esa infancia.
"Harry tenía un rostro delgado, rodillas huesudas, pelo negro y ojos de colorverde brillante.(Remus y Sirius levantaron las cabezas y sonrieron) Llevaba gafas redondas siempre pegadas con cinta adhesiva,consecuencia de todas las veces que Dudley le había pegado en la nariz. La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en la frente, con la forma de un relámpago. La tenía desde que podía acordarse, y lo primero que recordaba haber preguntado a su tía Petunia era cómo se la había hecho.
—En el accidente de coche donde tus padres murieron —había dicho—. Y no hagas preguntas."
-¿Como van a morir asi James y Lily?.- Grito Remus y Sirius completamente enfadados con la tia de Harry y se volvieron a meter de lleno en un pergamino que ahora escribian con mas fuerza que antes.
"«No hagas preguntas»: ésa era la primera regla que se debía observar si
se quería vivir una vida tranquila con los Dursley.
Tío Vernon entró a la cocina cuando Harry estaba dando la vuelta al tocino.
—¡Péinate! —bramó como saludo matinal."
-Imposible .-Dijeron Ron, Hermione, Sirius, Remus y McGonagall.
-Es imposible peinar el pelo Potter.- Dijo Sirius entre risas al ver como Harry intentaba aplastar su cabello y dejandoselo mas despeinado si eso era posible.
"Una vez por semana, tío Vernon miraba por encima de su periódico y
gritaba que Harry necesitaba un corte de pelo. A Harry le habían cortado más veces el pelo que al resto de los niños de su clase todos juntos, pero no servía para nada, pues su pelo seguía creciendo de aquella manera, por todos lados. Harry estaba friendo los huevos cuando Dudley llegó a la cocina con su madre. Dudley se parecía mucho a tío Vernon. Tenía una cara grande y rosada, poco cuello, ojos pequeños de un tono azul acuoso, y abundante pelo rubio que cubría su cabeza gorda. Tía Petunia decía a menudo que Dudley parecía un angelito. Harry decía a menudo que Dudley parecía un cerdo con
peluca."
El Gran Comedor se lleno de carcajadas.
-No sabiamos que tenias una mente tan graciosa.- Dijo Fred entre risas.
-Si, un dia tienes que hacer una travesura con nosotros.- Dijo esta vez George.
La profesora les miro horrorizada, pero no dijo nada.
"Harry puso sobre la mesa los platos con huevos y beicon, lo que era difícil porque había poco espacio. Entretanto, Dudley contaba sus regalos. Su cara se ensombreció.
—Treinta y seis —dijo, mirando a su madre y a su padre—. Dos menos
que el año pasado."
-¡Treinta y seis! y todavia se queja.- Dijeron indignados.
-Ni siquero yo recibo tantos regalos .-Dijo Draco.
-Entoces eso es preocupante .-Dijo Ron.
"—Querido, no has contado el regalo de tía Marge. Mira, está debajo de
este grande de mamá y papá.
—Muy bien, treinta y siete entonces —dijo Dudley, poniéndose rojo.
Harry; que podía ver venir un gran berrinche de Dudley, comenzó a
comerse el beicon lo más rápido posible, por si vol caba la mesa.
Tía Petunia también sintió el peligro, porque dijo rápidamente:
—Y vamos a comprarte dos regalos más cuando salgamos hoy. ¿Qué te
parece, pichoncito? Dos regalos más. ¿Está todo bien?
Dudley pensó durante un momento. Parecía un trabajo difícil para él. Por último, dijo lentamente.
—Entonces tendré treinta y... treinta y..."
-Ni siquiera sabe contar.- Dijo la profesora McGonagall interrumpiendose a si misma.
"—Treinta y nueve, dulzura —dijo tía Petunia.
—Oh —Dudley se dejó caer pesadamente en su silla y cogió el regalo más cercano—. Entonces está bien.
Tío Vernon rió entre dientes.
—El pequeño tunante quiere que le den lo que vale, igual que su padre.
¡Bravo, Dudley! —dijo, y revolvió el pelo de su hijo."
-Pero no le aplaudas .-Dijo asombrado y enfada la señora Weasley.
"En aquel momento sonó el teléfono y tía Petunia fue a cogerlo, mientras Harry y tío Vernon miraban a Dudley, que estaba desembalando la bicicleta de carreras, la filmadora, el avión con control remoto, dieciséis juegos nuevos para el ordenador y un vídeo. Estaba rompiendo el envoltorio de un reloj de oro, cuando tía Petunia volvió, enfadada y preocupada ala vez.
—Malas noticias, Vernon —dijo—. La señora Figg se ha fracturado una
pierna. No puede cuidarlo. —Volvió la cabeza en dirección a Harry.
La boca de Dudley se abrió con horror, pero el corazón de Harry dio un
salto. Cada año, el día del cumpleaños de Dudley, sus padres lo llevaban con un amigo a pasar el día a un parque de atracciones, a comer hamburguesas o al cine. Cada año, Harry se quedaba con la señora Figg, una anciana loca que vivía a dos manzanas. Harry no podía soportar ir allí. Toda la casa olía a repollo y la señora Figg le hacía mirar las fotos de todos los gatos que había tenido.
—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó tía Petunia, mirando con ira a Harry como si él lo hubiera planeado todo. Harry sabía que debería sentir pena por la pierna de la señora Figg, pero no era fácil cuando recordaba que pasaría un año antes de tener que ver otra vez a Tibbles, Snowy, el Señor Paws o Tufty."
-Eso no suena muy agradable.-Dijo Ron.
-No, para nada.- Dijo Harry.- Aunque el gato Snowy siempre me hace compañia.
-Eso es porque es el gato que teniais en casa, Harry.- Explico Remus con una sonrisa.
"—Podemos llamar a Marge —sugirió tío Vernon.
—No seas tonto, Vernon, ella no aguanta al chico.
Los Dursley hablaban a menudo sobre Harry de aquella manera, como si
no estuviera allí, o más bien como si pensaran que era tan tonto que no podíaentenderlos, algo así como un gusano."
-Mas animales son ellos.- Dijo Hermione enfadada, ya que su amigo era muy listo.
"—¿Y qué me dices de... tu amiga... cómo se llama... Yvonne?
—Está de vacaciones en Mallorca —respondió enfadada tía Petunia.
—Podéis dejarme aquí —sugirió esperanzado Harry. Podría ver lo que
quisiera en la televisión, para variar, y tal vez incluso hasta jugaría con el ordenador de Dudley. Tía Petunia lo miró como si se hubiera tragado un limón.
—¿Y volver y encontrar la casa en ruinas? —rezongó."
-No va a quemar la casa.- Dijo Ginny.
"—No voy a quemar la casa —dijo Harry, pero no le escucharon. (Ginny se sonrojo con fuerza)
—Supongo que podemos llevarlo al zoológico —dijo en voz baja tía
Petunia—... y dejarlo en el coche...
—El coche es nuevo, no se quedará allí solo...
Dudley comenzó a llorar a gritos. En realidad no lloraba, hacía años que no lloraba de verdad, pero sabía que, si retorcía la cara y gritaba, su madre le daría cualquier cosa que quisiera."
-Por Merlin.- Dijo Nymphadora.- Esto ya es demasiado.
"—Mi pequeñito Dudley no llores, mamá no dejará que él te estropee tu día especial —exclamó, abrazándolo.
—¡Yo... no... quiero... que... él venga! —exclamó Dudley entre fingidos
sollozos—. ¡Siempre lo estropea todo! —Le hizo una mueca burlona a Harry, desde los brazos de su madre.
Justo entonces, sonó el timbre de la puerta.
—¡Oh, Dios, ya están aquí! —dijo tía Petunia en tono desesperado y, un
momento más tarde, el mejor amigo de Dudley, Piers Polkiss, entró con su madre. Piers era un chico flacucho con cara de rata. Era el que, habitualmente, sujetaba los brazos de los chicos detrás de la espalda mientras Dudley les pegaba. Dudley suspendió su fingido llanto de inmediato."
-Por supuesto, delante de sus amigos debe ser el mejor.- Dijo Hermione enfadada.
"Media hora más tarde, Harry, que no podía creer en su suerte, estaba
sentado en la parte de atrás del coche de los Dursley, junto con Piers y Dudley, camino del zoológico por primera vez en su vida. A sus tíos no se les había ocurrido una idea mejor, pero antes de salir tío Vernon se llevó aparte a Harry.
—Te lo advierto —dijo, acercando su rostro grande y rojo al de Harry—. Te estoy avisando ahora, chico: cualquier cosa rara, lo que sea, y te quedarás en la alacena hasta la Navidad."
-Haber si es capaz de hacerlo.- Dijo Sirius totalmente enfadado.
"—No voy a hacer nada —dijo Harry—. De verdad...
Pero tío Vernon no le creía. Nadie lo hacía.
El problema era que, a menudo, ocurrían cosas extrañas cerca de Harry y no conseguía nada con decir a los Dursley que él no las causaba."
-Es magia accidental.- Dijo Bill y todos asintieron de acuerdo.
"En una ocasión, tía Petunia, cansada de que Harry volviera de la
peluquería como si no hubiera ido, cogió unas tijeras de la cocina y le cortó el pelo casi al rape, exceptuando el flequillo, que le dejó «para ocultar la horrible cicatriz». Dudley se rió como un tonto, burlándose de Harry, que pasó la noche sin dormir imaginando lo que pasaría en el colegio al día siguiente, donde ya se reían de su ropa holgada y sus gafas remendadas. Sin embargo, a la mañana siguiente, descubrió al levantarse que su pelo estaba exactamente igual que antes de que su tía lo cortara. Como castigo, lo encerraron en la alacena durante una semana, aunque intentó decirles que no podía explicar cómo le
había crecido tan deprisa el pelo.
Otra vez, tía Petunia había tratado de meterlo dentro de un repugnante
jersey viejo de Dudley (marrón, con manchas anaranjadas). Cuanto más
intentaba pasárselo por la cabeza, más pequeña se volvía la prenda, hasta que finalmente le habría sentado como un guante a una muñeca, pero no a Harry. Tía Petunia creyó que debía de haberse encogido al lavarlo y, para su gran alivio, Harry no fue castigado. Por otra parte, había tenido un problema terrible cuando lo encontraron en el techo de la cocina del colegio. El grupo de Dudley lo perseguía como de costumbre cuando, tanto para sorpresa de Harry como de los demás, se
encontró sentado en la chimenea. Los Dursley recibieron una carta amenazadora de la directora del colegio, diciéndoles que Harry andaba trepando por los techos del colegio. Pero lo único que trataba de hacer (como le gritó a tío Vernon a través de la puerta cerrada de la alacena) fue saltar los grandes cubos que estaban detrás de la puerta de la cocina. Harry suponía que el viento lo había levantado en medio de su salto."
Sobre todo los adultos se sorprendieron de la poderosa magia accidental y miraron a un sonrojado Harry.
"Pero aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en su
alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo.
Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba
quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Harry, el banco y Harry eran algunos de sus temas favoritos. Aquella mañana le tocó a los motoristas. (Sirius bufó)
—... haciendo ruido como locos esos gamberros —dijo, mientras una moto
los adelantaba.
—Tuve un sueño sobre una moto —dijo Harry recordando de pronto—.
Estaba volando."
-Mal movimiento, Harry.- Dijo Ron.
-Creeme lo se .-Le contesto bufando.
"Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la
vuelta en el asiento y gritó a Harry:
—¡LAS MOTOS NO VUELAN!
Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes.
Dudley y Piers se rieron disimuladamente.
—Ya sé que no lo hacen —dijo Harry—. Fue sólo un sueño.
Pero deseó no haber dicho nada. Si había algo que desagradaba a los
Dursley aún más que las preguntas que Harry hacía, era que hablara de
cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas."
Todos rieron aligerando un poco la tension.
"Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley y a Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego, como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry qué quería antes de que pudieran alejarse, le compraron un polo de limón, que era más barato. Aquello tampoco estaba mal, pensó Harry, chupándolo mientras observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio."
-Eso tiene solucion.-Dijo Tonks con una sonrisa y sentandose junto al cuarteto de bromistas mientras ella tambien se ponia a escribir.
"Fue la mejor mañana que Harry había pasado en mucho tiempo. Tuvo
cuidado de andar un poco alejado de los Dursley, para que Dudley y Piers, que comenzaban a aburrirse de los animales cuando se acercaba la hora de comer, no empezaran a practicar su deporte favorito, que era pegarle a él. Comieron en el restaurante del zoológico, y cuando Dudley tuvo una rabieta porque su bocadillo no era lo suficientemente grande, tío Vernon le compró otro y Harry tuvo permiso para terminar el primero. Más tarde, Harry pensó que debía haber sabido que aquello era
demasiado bueno para durar."
-Tu suerte es horrible, compañero .-Dijo Ron, mientras Hermione asentia.
-Pero mi suerte nos ha salvado la vida varias veces.- Contesto Harry dejando preocupados y curiosos a muchos.
"Después de comer fueron a ver los reptiles. Estaba oscuro y hacía frío, y había vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes. Detrás de los vidrios, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y se deslizaban por las piedras y los troncos. Dudley y Piers querían ver las gigantescas cobras venenosas y las gruesas pitones que estrujaban a los hombres. Dudley encontró rápidamente la serpiente más grande. Podía haber envuelto el coche de tío Vernon y haberlo aplastado como si fuera una lata, pero en aquel momento no parecía tener ganas. En realidad, estaba profundamente dormida. Dudley permaneció con la nariz apretada contra el vidrio, contemplando el brillo de su piel.
—Haz que se mueva —le exigió a su padre."
-La serpiente no es una atraccion de feria.- Dijo una chica se Slytherin y todos los de su casa asintieron enfadados.
"Tío Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió.
—Hazlo de nuevo —ordenó Dudley.
Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando.
—Esto es aburrido —se quejó Dudley. Se alejó arrastrando los pies.
Harry se movió frente al vidrio y miró intensamente a la serpiente. Si él
hubiera estado allí dentro, sin duda se habría muerto de aburrimiento, sin ninguna compañía, salvo la de gente estúpida golpeando el vidrio y molestando todo el día. Era peor que tener por dormitorio una alacena donde la única visitante era tía Petunia, llamando a la puerta para despertarlo: al menos, él podía recorrer el resto de la casa.
De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como
cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos
estuvieron al nivel de los de Harry.
Guiñó un ojo.
-Harry eso es imposible .-Dijo Hermione.
"Harry la miró fijamente. Luego echó rápidamente un vistazo a su alrededor, para ver si alguien lo observaba. Nadie le prestaba atención. Miró de nuevo a la serpiente y también le guiñó un ojo.
La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo. Dirigió a Harry una mirada que decía claramente:
—Me pasa esto constantemente.
—Lo sé —murmuró Harry a través del vidrio, aunque no estaba seguro de que la serpiente pudiera oírlo—. Debe de ser realmente molesto.
La serpiente asintió vigorosamente.
—A propósito, ¿de dónde vienes? —preguntó Harry
La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del
vidrio. Harry miró con curiosidad.
«Boa Constrictor, Brasil.»
—¿Era bonito aquello?
La boa constrictor volvió a señalar con la cola y Harry leyó: «Este
espécimen fue criado en el zoológico».
—Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil?"
-¿Te pusiste a hablar con una serpiente?.- Pregunto Sirius extrañado.
-Era agradable .-Contesto el chico encogiendose de hombros.
"Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de Harry los hizo saltar.
—¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE!
¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO!
-Maldito mocoso.- Hablo por primera vez Moody.
"Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo.
—Quita de en medio —dijo, golpeando a Harry en las costillas. Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban inclinados cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror.
Harry se incorporó y se quedó boquiabierto: el vidrio que cerraba el
cubículo de la boa constrictor había desaparecido. La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas.
Mientras la serpiente se deslizaba ante él, Harry habría podido jurar que
una voz baja y sibilante decía:
—Brasil, allá voy... Gracias, amigo."
-Espero que alla llegado a Brasil .-Dijo Luna con voz soñadora, pero nadie dijo nada a la chica.
"El encargado de los reptiles se encontraba totalmente conmocionado.
—Pero... ¿y el vidrio? —repetía—. ¿Adónde ha ido el vidrio?"
-Magia.- Dijeron los gemelos haciendo reir al Gran Comedor.
"El director del zoológico en persona preparó una taza de té fuerte y dulce para tía Petunia, mientras se disculpaba una y otra vez. Piers y Dudley no dejaban de quejarse. Por lo que Harry había visto, la serpiente no había hecho más que darles un golpe juguetón en los pies, pero cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna, mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo. Pero lo peor, para Harry al menos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir:
—Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry?"
-Maldito bocazas.- Dijeron enfadados.
"Tío Vernon esperó hasta que Piers se hubo marchado, antes de
enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar.
—Ve... alacena... quédate... no hay comida —pudo decir, antes de
desplomarse en una silla. Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy.
Mucho más tarde, Harry estaba acostado en su alacena oscura, deseando tener un reloj. No sabía qué hora era y no podía estar seguro de que los Dursley estuvieran dormidos. Hasta que lo estuvieran, no podía arriesgarse a ir a la cocina a buscar algo de comer.
Había vivido con los Dursley casi diez años, diez años desgraciados, hasta donde podía acordarse, desde que era un niño pequeño y sus padres habían muerto en un accidente de coche. No podía recordar haber estado en el coche cuando sus padres murieron. Algunas veces, cuando forzaba su memoria durante las largas horas en su alacena, tenía una extraña visión, un relámpago cegador de luz verde y un dolor como el de una quemadura en su frente."
-¿Lo recuerdas?.- Preguntaron muchos.
-Desde tercero recuerdo muchisimo mas.- Dijo Harry serio.
"Aquello debía de ser el choque, suponía, aunque no podía imaginar de dónde procedía la luz verde. Y no podía recordar nada de sus padres. Sus tíos nunca hablaban de ellos y, por supuesto, tenía prohibido hacer preguntas. Tampoco había fotos de ellos en la casa. Cuando era más pequeño, Harry soñaba una y otra vez que algún pariente desconocido iba a buscarlo para llevárselo, pero eso nunca sucedió: los Dursley eran su única familia. Pero a veces pensaba (tal vez era más bien que lo deseaba) que había personas desconocidas que se comportaban como si lo conocieran. Eran desconocidos muy extraños. Un hombrecito con un sombrero violeta lo había saludado, cuando estaba de compras con tía Petunia y Dudley Después de preguntarle con ira si conocía al hombre, tía Petunia se los había llevado de la tienda, sin comprar nada. Una mujer anciana con aspecto estrafalario, toda vestida de verde, también lo había saludado alegremente en un autobús. Un hombre calvo, con un abrigo largo, color púrpura, le había estrechado la mano en la calle y se había alejado sin decir una palabra. Lo más raro de toda aquella gente era la forma en que parecían desaparecer en el momento en que Harry trataba de acercarse."
-Todos magos.- Comento alguien.
"En el colegio, Harry no tenía amigos. Todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotas, y a nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley."
El capitulo termino y Hermione se levanto y pidio permirso para leer el siguiente capitulo, la chica estaba deseando leer.